
Foto de archivo: Comunicaciones UIS
La educación media en Bucaramanga y Santander enfrenta un panorama preocupante. De acuerdo con recientes análisis, apenas el 55 % de los estudiantes que iniciaron su formación en primaria logra culminar el bachillerato, una cifra que evidencia una fuerte deserción escolar y pone en alerta a distintos sectores.
Más allá de los datos, esta realidad refleja una problemática estructural: miles de jóvenes están quedando por fuera del sistema educativo antes de finalizar una etapa clave para su desarrollo académico, laboral y personal.
Durante un encuentro liderado por la Cámara de Comercio de Bucaramanga y el Pacto por la Educación en Santander, representantes del sector educativo, empresarial y social analizaron los principales retos de la educación media. La preocupación central gira en torno a cómo garantizar no solo la permanencia de los estudiantes hasta grado undécimo, sino también la calidad de su formación.
Cifras que preocupan
Según el estudio Las implicaciones de la inacción en la educación media en Colombia, de los estudiantes que iniciaron primero de primaria en 2013, solo el 55 % logró graduarse diez años después. Esto implica que casi la mitad abandonó el sistema educativo antes de terminar el bachillerato.
La situación se agrava al revisar la cobertura: actualmente, solo el 51 % de los jóvenes en edad de cursar décimo y undécimo está matriculado. En otras palabras, uno de cada dos adolescentes se encuentra fuera del sistema educativo en esta etapa.
Impacto en el futuro de los jóvenes
Expertos advierten que no culminar la educación media limita significativamente las oportunidades. Según Gonzalo Ordóñez, especialista en educación y desarrollo regional, abandonar el sistema educativo en esta etapa genera barreras para acceder a la educación superior, ingresar al mercado laboral formal y mejorar las condiciones de vida.
A esto se suma un reto adicional: la calidad educativa. Incluso entre quienes permanecen en el sistema, solo cuatro de cada diez estudiantes alcanzan las competencias básicas necesarias. Asimismo, una proporción reducida obtiene altos desempeños en pruebas como Saber 11, especialmente en áreas fundamentales como matemáticas y lenguaje.
Causas estructurales
De acuerdo con Anastacia Celedón Calderón, directora de Educación de la Cámara de Comercio de Bucaramanga, esta problemática responde a múltiples factores:
- Deficiencias en infraestructura educativa
- Escasez de docentes y recursos pedagógicos
- Desconexión entre la educación y los intereses de los jóvenes
- Problemas de convivencia escolar
- Contextos de violencia, migración y dificultades económicas
Estas condiciones evidencian que el problema no se limita al acceso, sino también a la pertinencia y calidad del sistema educativo.
Consecuencias sociales
El impacto de esta situación ya es visible. Colombia se encuentra entre los países de la OCDE con mayor número de jóvenes que ni estudian ni trabajan. Actualmente, cerca de 3,2 millones de personas están en esta condición, reflejo de trayectorias educativas interrumpidas y falta de oportunidades.
Aunque Santander presenta indicadores superiores al promedio nacional, los especialistas coinciden en que los avances no son suficientes. Insisten en la necesidad de una formación más pertinente, conectada con el entorno productivo y las transformaciones sociales y tecnológicas.
El reto: articular esfuerzos
Frente a este panorama, surge la necesidad de fortalecer la articulación entre el sector educativo, las empresas, las universidades y las organizaciones sociales.
El Pacto por la Educación en Santander busca precisamente consolidar esta conexión, con el objetivo de que la educación media deje de ser solo un requisito para graduarse y se convierta en una etapa determinante para ampliar las oportunidades de los jóvenes.
Porque detrás de cada estudiante que abandona las aulas no hay solo una cifra: hay sueños, talentos y proyectos de vida que corren el riesgo de quedarse sin futuro.


