Habitantes de municipios como Vetas y otros sectores de Soto Norte afirman que necesitan alternativas reales antes de que se impongan restricciones.

Habitantes de municipios de Soto Norte afirman que necesitan alternativas reales antes de que se impongan restricciones. Foto: Colprensa

El debate por el futuro del páramo de Santurbán continúa abierto en Santander, en medio de tensiones entre comunidades, sectores ambientales, mineros y el Gobierno Nacional. Durante la más reciente mesa de concertación en Bucaramanga, convocada por el Ministerio de Ambiente, se lograron algunos avances en la construcción de propuestas para la nueva delimitación del ecosistema, aunque persisten profundas diferencias que han impedido un consenso definitivo tras casi una década de discusión.

Santurbán es considerado un ecosistema estratégico para el nororiente colombiano, no solo por su biodiversidad, sino por su papel fundamental en la regulación hídrica. De este complejo dependen fuentes de agua que abastecen a Bucaramanga, su área metropolitana y decenas de municipios, impactando directamente la calidad de vida de más de medio millón de personas. Por ello, su protección se ha convertido en una prioridad ambiental y social para la región.

Concertación por la delimitación del páramo de Santurbán en Bucaramanga. Foto: Caracol Radio.

Uno de los puntos más sensibles del debate es el impacto de la minería y la explotación de recursos en el páramo y sus zonas de influencia. Expertos y organizaciones ambientales han advertido que estas actividades podrían generar contaminación por metales pesados, como el mercurio, afectando las fuentes hídricas y poniendo en riesgo el abastecimiento de agua potable, además de alterar el equilibrio natural del ecosistema.

Sin embargo, comunidades de Soto Norte y sectores mineros insisten en que cualquier decisión debe reconocer su permanencia histórica en el territorio y garantizar alternativas económicas sostenibles. Mientras el proceso de delimitación avanza en su fase de concertación, el principal desafío sigue siendo encontrar un equilibrio entre la conservación ambiental y la protección del tejido social y productivo de la región.

A esto se suma la incertidumbre frente a los tiempos del proceso, ya que aún faltan varias etapas antes de la expedición de la nueva delimitación. Autoridades han señalado que el ejercicio continuará con nuevas mesas de diálogo, en las que se espera recoger más aportes ciudadanos y técnicos que permitan construir una decisión final con mayor legitimidad y sostenibilidad en el largo plazo.