Una iniciativa clave para atender la problemática del agua en Barichara quedó sin camino en el Concejo Municipal. El proyecto con el que la Administración buscaba autorización para contraer un empréstito por $4.000 millones fue archivado en comisión, sin alcanzar siquiera su discusión en plenaria.
La decisión, tomada el 31 de mayo tras la aprobación de una ponencia negativa, frena una propuesta que apuntaba a intervenir de manera inmediata aspectos críticos del sistema de abastecimiento, en medio de una situación que ha generado preocupación creciente entre la comunidad.
Entre lo urgente y lo estructural
El principal argumento para archivar el proyecto se centró en su alcance. Según lo expuesto en la ponencia, la inversión estaba dirigida a mejorar la calidad del agua; especialmente a través de la optimización de la planta de tratamiento, pero no resolvía de fondo el problema de disponibilidad del recurso, considerado el eje estructural de la crisis.
A esto se sumaron reparos frente al endeudamiento que asumiría el municipio. Desde esta postura, comprometer $4.000 millones podría limitar la capacidad financiera futura, especialmente en un contexto donde se requieren soluciones de mayor escala.
También se plantearon cuestionamientos sobre la participación de las comunidades en la formulación del proyecto y la ausencia de medidas robustas frente a escenarios de cambio climático, como sequías prolongadas.
Una apuesta por soluciones inmediatas
Desde la Administración Municipal, la lectura es distinta. El alcalde Milton Chaparro defendió la iniciativa como una respuesta viable dentro de las limitaciones actuales del municipio, insistiendo en que el objetivo no era resolver integralmente la crisis hídrica, sino avanzar en acciones concretas que mejoraran las condiciones del servicio en el corto plazo.
El proyecto contemplaba destinar más de $2.300 millones a la optimización de la planta de tratamiento del casco urbano, además de la entrega de filtros para 1.000 familias rurales, tanques de almacenamiento para acueductos veredales y soluciones domiciliarias para hogares campesinos.

Foto: Alcaldía de Barichara
Para sectores ciudadanos y veedurías que respaldaban la propuesta, estas medidas representaban un alivio inmediato frente a las dificultades de potabilidad y acceso, especialmente en zonas rurales.
Una discusión que no se dio
Uno de los puntos que más generó molestia en la Administración fue que el proyecto no llegara a plenaria. Según el alcalde, existía disposición para ajustar, modificar o fortalecer la iniciativa en el marco del debate, pero esa posibilidad no se concretó.
Incluso, la Alcaldía presentó una réplica técnica y jurídica en respuesta a la ponencia negativa, defendiendo la legalidad y viabilidad del empréstito. Sin embargo, el documento; según lo señalado, no fue tenido en cuenta durante la sesión en la que se tomó la decisión.
Para el mandatario, esto cerró la puerta a una discusión más amplia sobre una de las principales problemáticas del municipio.
El trasfondo: una crisis persistente
La situación del agua en Barichara no es nueva. El sistema depende en gran medida de la represa El Común, que reduce significativamente sus niveles en temporadas secas, afectando tanto la disponibilidad como la calidad del recurso.
Este contexto ha obligado históricamente al municipio a buscar alternativas, en medio de la falta de soluciones estructurales provenientes de instancias nacionales.
Un escenario abierto
Tras el archivo del proyecto, el futuro de las inversiones en agua queda en incertidumbre. La Administración ha planteado la posibilidad de abrir espacios de diálogo con concejales, comunidades y veedurías para construir nuevas propuestas.
Sin embargo, el reto de fondo persiste: cómo financiar soluciones en un municipio con recursos limitados y una problemática que exige intervenciones tanto inmediatas como estructurales.
Por ahora, el debate queda abierto, mientras Barichara continúa enfrentando una de sus necesidades más urgentes sin una hoja de ruta clara para su solución.


