La pavimentación de la vía Zapatoca – Galán – Barichara, uno de los proyectos estratégicos que prometía consolidar un corredor turístico y productivo en el sur de Santander, cierra el 2025 con un avance mínimo y un panorama cada vez más incierto. Las obras, que inicialmente contemplaban 52,4 kilómetros de intervención sobre un tramo de la antigua Ruta del Petróleo, hoy apenas proyectan 35 kilómetros, y aún no se sabe si será posible alcanzar esa meta.
Este proyecto inició el 27 de febrero de 2023 con una duración estimada de siete años, sufrió una reducción del 33 % en su alcance, de acuerdo con el más reciente informe de la Veeduría Técnica de la Cámara de Comercio de Bucaramanga. Marcela Gualdrón Forero, ingeniera de la veeduría, señaló que con dicho recorte la obra solo avanzaría hasta Galán, dejando por fuera a Barichara y al centro poblado de Guane.
Un proyecto atrapado entre la mala planeación y la incertidumbre jurídica
La obra arrastra un conjunto de problemas que han impedido su avance real: sobrecostos derivados de la lenta ejecución, indefiniciones legales, ajustes presupuestales constantes y, especialmente, la ausencia de licencia ambiental. Aunque no está formalmente suspendida, la ejecución se encuentra en un limbo técnico y administrativo.
Una de las fallas más críticas radica en que el contrato no contempló recursos para la compra de predios, un punto que podría generar nuevos retrasos si los propietarios dejan de ceder voluntariamente el uso de sus terrenos.
Además, el proyecto podría enfrentar una nueva modificación , la cuarta debido a la posibilidad de que se sumen costos adicionales por licenciamiento ambiental, estudios complementarios, mantenimiento no previsto y variaciones de precios por la lenta ejecución.
El punto más delicado: la licencia ambiental
Tras 34 meses de obras, el avance físico es apenas del 14,9 %, prácticamente el mismo con el que terminó el 2024. Una de las razones principales: el proyecto no cuenta con licencia ambiental, pese a desarrollarse dentro del Distrito Regional de Manejo Integrado (DRMI) de la serranía de Los Yariguíes.
Los primeros trabajos se realizaron bajo un PAGA (Plan de Adaptación de Gestión Ambiental), pero la normativa exige licencia completa al tratarse de un corredor que atraviesa zona protegida. En un intento por destrabar el proceso, la CAS expidió el acuerdo 111 el 23 de diciembre de 2024, modificando linderos del DRMI para facilitar la intervención. Con esta decisión, el contratista debía entregar estudios bióticos, que aún no han sido presentados.
Sin embargo, el Ministerio de Ambiente demandó el acuerdo. Si la entidad gana el proceso, este podría ser anulado y la obra quedaría obligada a tramitar una licencia ambiental completa, lo que implicaría nuevos retrasos, más costos y la reestructuración del cronograma.
¿El futuro de la vía? Aún sin respuesta
La obra de la Ruta del Petróleo en Santander avanza hacia su tercer año sin un rumbo claro. Con un alcance reducido, un avance inferior al 15 %, la falta de licencia ambiental y la posibilidad de nuevos cambios contractuales, ni el Estado, ni las comunidades, ni los entes de control pueden garantizar que los 35 kilómetros proyectados entre Zapatoca y Galán lleguen a ejecutarse por completo.
El corredor que aspiraba a conectar turismo, competitividad y desarrollo regional hoy se encuentra en la encrucijada entre la protección ambiental, la incertidumbre jurídica y las grietas en su planeación inicial.
Fuentes: Vanguardia, El Frente, RR.SS.


