A pocos días de la jornada definitiva del 21 de junio, Santander se consolida como un territorio clave en la disputa presidencial. Las propuestas de Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda evidencian dos visiones profundamente distintas sobre seguridad, economía, infraestructura y medio ambiente.
En la primera vuelta, el departamento dejó claro su peso electoral. Abelardo de la Espriella obtuvo el 57 % de la votación (684.563 votos), mientras que Iván Cepeda alcanzó 343.998 sufragios, lo que representa un crecimiento significativo del bloque progresista frente a 2022. En conjunto, ambos candidatos concentraron cerca del 85 % del electorado santandereano, posicionando a la región como decisiva para el resultado final.
Infraestructura: competitividad vs. enfoque territorial
Uno de los principales retos estructurales de Santander sigue siendo su conectividad. La compleja geografía andina ha limitado históricamente su articulación con los principales corredores económicos del país.
En este punto, las propuestas divergen de manera sustancial.
De la Espriella plantea un modelo de macrocompetitividad, centrado en grandes proyectos de impacto nacional. Su apuesta incluye la reactivación de la navegabilidad del río Magdalena hasta Barrancabermeja, con el objetivo de reducir costos logísticos y facilitar la exportación de productos agroindustriales e hidrocarburos. A esto se suman obras clave como la culminación del corredor Bucaramanga–Barrancabermeja y la construcción de un anillo vial externo metropolitano.
Este enfoque depende en gran medida de la inversión privada a través de alianzas público-privadas y de la explotación de recursos naturales para financiar la infraestructura.
Por su parte, Cepeda propone un enfoque de infraestructura con justicia territorial, priorizando la red de vías terciarias. Su plan contempla la construcción y mejoramiento de más de 30.000 kilómetros de caminos rurales a nivel nacional, con ejecución descentralizada en manos de juntas de acción comunal y autoridades locales.
El modelo busca fortalecer la economía campesina y reducir brechas históricas, aunque enfrenta desafíos en materia de control institucional y seguridad en zonas con presencia de actores armados.
Seguridad: mano dura vs. paz negociada
La seguridad es uno de los puntos de mayor contraste entre ambas campañas, especialmente en un departamento atravesado por dinámicas de narcotráfico, contrabando y economías ilegales.
De la Espriella propone una política de mano dura, basada en el fortalecimiento de la Fuerza Pública, la eliminación de beneficios para estructuras criminales y la construcción de megacárceles de máxima seguridad. Su estrategia incluye la creación de bloques especializados contra delitos como la extorsión y una ofensiva directa contra el microtráfico en zonas urbanas.
Cepeda, en contraste, plantea la continuidad del enfoque de “paz total”, con énfasis en la negociación con grupos armados, el cumplimiento del Acuerdo de Paz de 2016 y el fortalecimiento de mecanismos de justicia transicional. Su propuesta busca abordar las causas estructurales del conflicto, aunque enfrenta resistencias en sectores del departamento donde predomina una visión más punitiva.
Economía: libre mercado vs. economía popular
En el plano económico, las diferencias responden a modelos ideológicos claramente definidos.
De la Espriella impulsa una economía de mercado con reducción de impuestos, menor intervención estatal y estímulo al sector privado. Entre sus propuestas se destacan el desarrollo de un hub tecnológico en Bucaramanga, programas de formación digital y políticas para fomentar el acceso a la vivienda mediante créditos subsidiados.
Cepeda, por su parte, propone una economía con mayor intervención estatal orientada a la inclusión social. Su plan contempla la creación de un “Banco del Pueblo” para facilitar el acceso al crédito a sectores populares, así como el fortalecimiento de la economía campesina y la implementación de una reforma agraria.
Medio ambiente: extractivismo regulado vs. transición ecológica
El debate ambiental en Santander está marcado por dos temas sensibles: el páramo de Santurbán y el fracking en el Magdalena Medio.
De la Espriella plantea una postura de explotación responsable, combinando la protección del recurso hídrico con el aprovechamiento de recursos naturales, incluyendo la posibilidad de avanzar en proyectos de fracking bajo regulación.
Cepeda, en cambio, propone un modelo de transición ecológica, con rechazo al fracking, defensa estricta de Santurbán y priorización del agua como eje central del desarrollo. Su visión busca posicionar a Colombia como una “potencia de la vida”, aunque implica retos fiscales ante la reducción de ingresos provenientes del sector extractivo.
Un departamento decisivo
Santander enfrenta una elección en la que no solo están en juego nombres, sino modelos de país. Mientras una propuesta prioriza el crecimiento económico basado en inversión privada y seguridad estricta, la otra apuesta por la equidad territorial, la intervención estatal y la sostenibilidad ambiental.
Con este panorama, los santandereanos volverán a las urnas el próximo 21 de junio en una jornada que podría definir no solo el rumbo del departamento, sino del país en los próximos cuatro años.


