San Gil culminó la quinta edición del Festival por el Agua con un mensaje contundente: la defensa hídrica del territorio no da espera. La jornada final, realizada el domingo 7 de diciembre con una velatón en el parque principal, reunió a comunidad, colectivos ambientales y líderes sociales que hoy ven en el municipio uno de los epicentros nacionales de movilización por el agua y el medio ambiente.
El festival, que se desarrolló entre el 2 y el 7 de diciembre, dejó grandes aprendizajes y una alianza clave: el acercamiento entre el sector turístico y las iniciativas de protección hídrica. Esto se evidenció en la marcha acuática por el río Fonce, donde cerca de 400 personas participaron en 50 botes de rafting en un acto simbólico sin precedentes en la región.
Durante la semana, la comunidad disfrutó de actividades gratuitas que incluyeron un carnaval por las calles del centro de San Gil, una protesta pacífica frente a la CAS, conversatorios con empresarios turísticos y jornadas culturales que reafirmaron que la defensa del agua es una causa ciudadana que crece cada año.
Los guías de turismo y empresarios del sector ratificaron que su compromiso va más allá del turismo de aventura. En espacios de diálogo manifestaron que proteger el río Fonce, eje económico, ambiental y social de la región, es una tarea colectiva. “La prioridad es el agua, porque es de todos”, señalaron empresarios como Glomer Gutiérrez y Jaime Boada, quienes desde hace años recorren el afluente y hoy se suman a la defensa activa del territorio.
El vocero del festival, Julián Sánchez, destacó que esta quinta versión consolida un trabajo organizativo fundamental: “La tarea ahora es seguir impulsando estrategias, proyectos y acciones colectivas en defensa del medio ambiente, y ahí el gremio turístico es fundamental por su presencia diaria en el río”.
Problemas ambientales continúan en la provincia guanentina
El festival también sirvió para visibilizar los conflictos ambientales que persisten en la región. Delegaciones de La Paz, Pinchote y otras zonas rurales participaron en el «Carnaval por el Agua» para reiterar las afectaciones que viven por proyectos mineros aprobados por el Ministerio de Minas y la CAS.
Comunidades de La Paz mantienen desde hace dos meses un bloqueo en zona rural como rechazo a la explotación de carbón que pretende intervenir más de 600 hectáreas. Según sus voceros, 17 acueductos rurales estarían en riesgo de desaparición. “Somos un municipio agrícola. Si perdemos el agua, ¿qué vamos a hacer?”, expresó Elber Navarro, uno de los líderes comunitarios.
En Pinchote, el reclamo sigue enfocado en el cierre de la mina La Pedregosa, donde las explosiones y la contaminación han afectado a la población por más de dos décadas. Benjamín Villamil, representante de estas comunidades, insistió en que los daños acumulados hacen urgente la atención institucional.
Al finalizar el festival, colectivos ambientales como la Corporación Compromiso, el Observatorio de Conflictos Ambientales y el Colectivo Popular Guane entregaron a funcionarios de la CAS un paquete de documentos, denuncias y solicitudes de audiencias públicas relacionadas con conflictos ambientales en diferentes municipios de Santander.
El Festival por el Agua deja claro que la defensa del territorio está más viva que nunca y que San Gil se consolida como una voz colectiva que exige protección del río Fonce, de los ecosistemas locales y del derecho fundamental al agua para las generaciones presentes y futuras.
Fuentes: Festival Un Grito Por El Agua, RR.SS., Vanguardia
Escrito por: Daniel Díaz Ardila


