A través del proyecto San Gil Región-Historia Viva, «Mujeres que dejan huella», la red de emisoras comunitarias con el apoyo del Ministerio de Cultura promueven el reconocimiento de mujeres cuyo trabajo ha contribuido al desarrollo de las comunidades del sur del departamento de Santander y cuyo aporte merece permanecer en las lineas de nuestra historia. Presentamos a las mejores representantes de nuestras costumbres santandereanas.

Celmira Pereira Franco

Una vida como un camino de piedra.

“De niña, caminaba desde la finca de mi padre hasta el pueblo para ir a la escuela, dos veces al día; y los caminos de piedra que eran parte de mi recorrido. Al fondo, el paisaje mostraba la serranía de los Yariguíes con sus nubes gigantes. Yo soñaba con tocar esas nubes blancas”.

Ilse Mateus     Bravo

La vida en múltiples colores

“A los seis años sentía mucha sensibilidad por los colores. En ese entonces las calles eran destapadas y, continuamente, me encontraba pedacitos de colores. Con ellos hice mis primeros rayonasos. Poco a poco apareció un enamoramiento en mí por pintar, por colorear”.

Belén Martínez Angarita

La felicidad al alcance de un fogón de tres piedras

“No hay nada que me motive más en la vida que la cocina, cocinar y atender la gente, ver sus caras de satisfacción al comer algo que yo preparo, que se sientan contentos y se vayan alegres de haber deleitado un plato de cazuela de pisco o de cabro, una carne asada, un tamal, una chicha, lo que sea”.

Socorro Acosta Galvis


Una docente que la mueve el amor por Cabrera

“Como siempre he manejado el arte, la pintura, el dibujo, el bordado a mano y el doblado, dije: qué bonito hacerle la bandera a Cabrera. Me puse a pensar y reuní en esos tres colores, lo que es mi pueblo: terracota, verde y amarillo”.

Yaidith Cediel Rueda

El trabajo interminable del liderazgo comunitario

“Ser líder es una manera muy especial de exaltar la cultura, porque se resaltan muchas cosas como líder, como comunales, porque la organización comunal es muy importante para la gente, es la cabeza principal de las comunidades”.

Cecilia Lizarazo Ballesteros

Cuando la tradición se convierte en oportunidad

“Mi nona se sentaba todas las tardes en la puerta de la casa y alrededor de ella todos los nietos, como una ‘culecada’ de pollos, pegados a su falda. Nos enseñaba a cantar y rezar. De ella me quedó el amor al trabajo y la tradición de la arepa de seco, yo la quise mucho”.